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NAVARRA

Datos del Pueblo

Betelu

Pueblo

 Localidad: Betelu

Municipio/Concejo

  Merindad: Pamplona / Comarca: Larraun

Provincia

Navarra

Comunidad

Navarra Comunidad Foral

habitantes 2003

335

 

Ayuntamiento

Dirección

c/ Antigua, 5

Codigo postal

31890

Telefonos

948-513011

Fax

948-513011

Oficina Turismo

Contactar con telf. citado

Web Oficial

Betelu

Web de Interes

Betelu, en el pirineo navarro, cultura y naturaleza

E-mail municipio

betelu@animsa.es

Betelu es un precioso pueblo enclavado en el bucólico valle de Araiz. Adquirió la categoría de villa en el año 1694.
Es un pueblo de la montaña vasca, asentado en una hondonada por donde discurre un río recién nacido, llamado Araxes, que surge de las proximidades del puerto de Azpíroz, en donde se halla el manantial llamado Iturribeltza. Es un río pequeño, cantarín, rápido, de aguas limpias y cristalinas que albergan en su interior riquísimas e irisadas truchas y cangrejos. Es un río travieso, pero al mismo tiempo dadivoso, que permite que en sus remansos y vados los muchachos del pueblo durante el verano puedan bañarse y refrescarse. Atraviesa todo el pueblo de sur a norte, recibiendo las aguas de los pequeños errekas y manantiales de las montañas adyacentes hasta terminar muriendo en el Oria, en tierras guipuzcoanas. Betelu está rodeado de grandes montañas. Por un lado montañas escarpadas y altas como la sierra de Aralar, las llamadas Malloas, coronadas de nieve durante el invierno y adornadas durante la primavera y el verano de verdores de distinto tono desde el esmeralda hasta el verdema, que cambian a oro durante el otoño. Por el otro lado, montañas duras y pedregosas con oquedades y aberturas de antiguas minas de plomo, de caminos tortuosos y difíciles, que hacen complicado y fatigoso el atravesarlas: son las montañas del Elosta, de arbolado más pequeño, pero cuyos prados, en verano, están repletos de rica y olorosa manzanilla.

Betelu es un municipio en el que, a diferencia del resto de los pueblos del valle, no hay muchos caseríos diseminados por las laderas y colinas que lo circundan. Únicamente hay bordas que sirven para guardar el ganado y el heno seco recogido durante los meses estivales. La mayor parte de sus viviendas y caseríos están en derredor de la plaza, de los flancos de la carretera o del río que atraviesan el pueblo en paralelo de sur a norte.

El núcleo principal, en donde la gente se reúne para tomar algún trago de vino o hablar de sus hechos preferentes, es la plaza: amplia, con un formidable frontón de piedra en donde los chicos y mayores juegan diariamente a la pelota vasca destrozándose las manos en largos y disputados partidos. Grandes pelotaris, como los Lasa y otros, han surgido de las paredes de ese frontón.

La plaza está rodeada de hermosas casas de piedra de tres alturas y a dos aguas. Presidiendo la plaza se halla la iglesia parroquial de San Pedro, no muy grande pero lo suficiente para que desde su campanario se divisen todos los rincones del pueblo y el sonido de sus campanas lo oigan hasta en las colinas más alejadas.

Al comienzo del pueblo, en el sureste, se hallaba el balneario del cual fluyen estupendas aguas medicinales, emanadas de sus dos fuentes principales la Dama-iturri y la Iturri-santo, procedentes de las colinas de la sierra de Aralar, aguas que le han dado a Betelu fama nacional. A tomarlas acudían todos los años pacientes y personalidades de la política, de la aristocracia, de la intelectualidad y del clero de todo el país. Cada una de las dos fuentes o manantiales tiene su distintivo individual. En el manantial de Iturri-santo afloran aguas sulfuradas sódicas nitrogenadas a una temperatura de unos 20 grados, muy indicadas para las dolencias respiratorias y cutáneas. Las de la fuente de Dama-iturri son aguas bicarbonatadas muy sedantes y diuréticas; las toman los enfermos que padecen de artritis y problemas digestivos y renales. Hoy en día, el mal llamado progreso y la falta de interés de la Administración han privado al pueblo del balneario.

En su contorno quedan múltiples fuentes y quienquiera que lo visite percibirá uno de los lugares mas bellos e idóneos para el descanso y la curación de muchas enfermedades, pues además del tratamiento de las aguas y del templado clima de la zona, podrá disfrutar de los bucólicos paseos hacia las Malloas por las carretera de Inza, de Uztegui, de Gaínza, de Arribe, de Atallo o de Azcárate o por la ribera del río en dirección a Errazquin. O bien, si tiene ánimos, puede hacer un paseo ascendente por el camino de San Donato, o por los del Elosta, o atravesando por senderos las verdosas colinas flanqueadas de avellanos silvestres, de fresnos, de nogales y de castaños. Se podrá detener a descansar en algún caserío o chabola de pastor a comer unas raciones del rico queso ahumado de la región, al tiempo que la visión y la mente se inundan por la belleza del valle. (Fuente: Diario de Noticias, Articulo de B. M.)

El manantial termomineral de Betelu esta situado en el precioso enclave natural de Betelu (Navarra). Fue el origen del balneario del mismo nombre que a lo largo de muchos años se hizo famoso por los efectos beneficiosos de sus aguas. El balneario tenía 300 habitaciones y los propietarios reservaban una de ellas, la mejor de todas, por supuesto, para la visita que durante los veranos hacía el rey Alfonso XII. Entonces el pueblo se vestía de fiesta y al rey le daban la bienvenida con flores y música.

Betelu, una ferrería tardía
La ferrería de Betelu fue constituida por tres socios en 1828, en plena época de decadencia del sector. Juan Antonio Zabala, Cristobal Lazcano y Pedro Antonio Ochotorena impulsaron un conjunto industrial en el que instalaron una ferrería mayor destinada a labrar hierro y un martinete de cobre para el acuñado de la tresena, última moneda navarra equivalente a tres maravedís. La tresena de Betelu se acuño en este martinete entre los años 1828 y 1833.

Juan Antonio Zabala era un auténtico emprendedor. Puso en marcha industrias, comercios, molinos, batanes y ferrerías, acondicionó casas para los enfermos que venían a tomar las aguas medicinales…Nacido en Pamplona, se asentó en Betelu y se casó con María Josefa Yeregui, perteneciente a la estirpe de artesanos célebre que ha tenido esta población.

La historia de la ferrería quedó marcada por un escándalo en 1832. Ochotorena tuvo que fugarse a Burdeos acusado por el gobierno de la elaboración de falsos maravedís que circulaban por Navarra. Este hecho motiva el parón de la fábrica y al poco tiempo es Zabala el que se erige en administrador de los bienes.

Pese a las dificultades que atravesó la ferrería, existe un documento fechado tres años más tarde en el que se asegura que entre 1831 y 1835 se habían labrado más de 240 toneladas de hierro y que la renta de la ferrería había sido de 6000 reales de vellón por cada año.

La ferrería de Betelu, regentada por la viuda de Juan Antonio Zabala y los nuevos administradores, funcionó durante la década de los cuarenta y algunos años de los cincuenta del siglo pasado. Ya en el siglo XX, los herederos de Zabala volvieron a poner en marcha la ferrería, pero no para labrar hierro sino para generar energía eléctrica con la que se iluminaría el boyante Balneario de Betelu. Pero éste también se paró, incluso fue derribado y apenas sí quedan algunos restos. Desde entonces, ese lugar antes tan activo y ruidoso se ha sumido en el silencio, convirtiéndose en las ruinas que hoy conocemos.

A principios de siglo se cerró la última ferrería de Leitza, la de Olaberria, de la que fue trabajador Clau. (Fuente: Plazaola-Curiosidades)

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